El gobierno de José Antonio Kast ha sacudido la economía chilena al anunciar un incremento sin precedentes en el precio de los combustible...
El gobierno de José Antonio Kast ha sacudido la economía chilena al anunciar un incremento sin precedentes en el precio de los combustibles, que entrará en vigencia este jueves. La medida establece un alza del 32% en la gasolina y un alarmante 62% en el diésel, una cifra que ha generado preocupación masiva y largas filas en las estaciones de servicio de todo el país. Este ajuste responde directamente al encarecimiento global del petróleo, que tras el conflicto armado en Medio Oriente, saltó de los 70 dólares a superar la barrera de los 100 dólares por barril, desestabilizando las proyecciones financieras de la región.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, calificó la situación como "difícil" y advirtió que el país enfrentará una "cierta premura" debido a las fuertes restricciones fiscales que impiden al Estado seguir absorbiendo el impacto de los precios internacionales. Según la administración de Kast, este ajuste es necesario para reflejar los costos reales del mercado y contener el gasto público frente a un déficit heredado. El anuncio llega en un momento político clave, donde si bien el mandatario mantiene una aprobación del 50%, su desaprobación ha subido 7 puntos, situándose en un 37% tras sus primeros días de gestión.
La decisión chilena se suma a un clima de incertidumbre en el Cono Sur, donde otros países como Argentina intentan ganar peso económico mediante exportaciones mineras para paliar la crisis. En Chile, el impacto del diésel al 62% amenaza con disparar la inflación, afectando directamente al transporte de carga y al precio de los alimentos básicos. Mientras la ciudadanía manifiesta su rechazo en las calles, los analistas internacionales observan con atención cómo este "tarifazo" pondrá a prueba la estabilidad del nuevo gobierno chileno ante un panorama exterior que no muestra señales de tregua.
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