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¡ESTALLA LA CRISIS!: ENTRADA DE LA MARCHA DE EVO MORALES A LA PAZ PONE EN JAKE AL GOBIERNO DE RODRIGO PAZ

  Bolivia ha ingresado a su tercera semana consecutiva de huelgas y paros con un panorama sumamente peligroso. Lo que comenzó como reclamos ...

 







Bolivia ha ingresado a su tercera semana consecutiva de huelgas y paros con un panorama sumamente peligroso. Lo que comenzó como reclamos de diferentes sindicatos por la mala calidad del combustible, la falta de políticas de austeridad y el encarecimiento de la comida, ha escalado hasta convertirse en un pedido masivo para que renuncie el presidente Rodrigo Paz, quien apenas lleva seis meses en el cargo. Actualmente se registran 22 bloqueos de carreteras en todo el país, la mayoría concentrados en el departamento de La Paz, donde grupos campesinos como la Federación Túpac Katari y los "Ponchos Rojos" de El Alto mantienen cercadas las principales vías de comunicación de forma indefinida.

La tensión ha llegado a su punto máximo este lunes con la llegada a La Paz de una gigantesca marcha de 190 kilómetros protagonizada por los seguidores del expresidente Evo Morales. Los manifestantes acusan al gobierno actual de ser incapaz, de gobernar solo para unos cuantos y de intentar modificar la Constitución a su antojo. Ante esta situación, los habitantes de la sede de gobierno viven horas de angustia: el transporte público se ha suspendido a medias, los colegios han tenido que migrar a clases virtuales y los mercados ya sufren por la escasez y la subida de precios de la canasta básica. Para evitar la toma de las instituciones, la policía ha levantado muros y anillos de seguridad blindando la Plaza Murillo, donde se encuentran los palacios de Gobierno y del Congreso.

Por su parte, el Ejecutivo se defiende acusando a Evo Morales de ser el "autor intelectual" de las protestas y de liderar un "plan macabro" financiado por el narcotráfico para tumbarse al presidente. Aunque las autoridades han logrado calmar temporalmente a algunos sectores como los maestros y mineros tras atender sus quejas, la violencia no cesa. El fin de semana, el Ejército y la Policía enviaron tropas para desbloquear las pistas y crear un "corredor humanitario" que permita el ingreso de alimentos y medicinas; sin embargo, en cuestión de horas, los manifestantes volvieron a colocar piedras y escombros. Analistas locales advierten que este conflicto refleja el hartazgo de las comunidades indígenas y populares que sienten que el actual gobierno las está ignorando en la toma de decisiones.





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